Poner pendientes al bebé: consejos, tiempos y cuidados
La llegada de un bebé está llena de primeras veces, decisiones e infinitas dudas. Una decisión es considerar si se le quieren poner pendientes al bebé, y de ser así, cómo, dónde y cuándo hacerlo de forma segura, respetuosa y minimizando cualquier molestia para el peque.
Es una decisión muy personal que mezcla aspectos culturales, estéticos y médicos. Por eso, nuestro objetivo no es decirte qué debes hacer, sino ofrecerte toda la información contrastada, clara y real para que puedas tenerla en cuenta a la hora de tomar la decisión.
Cuándo poner pendientes al bebé: ¿existe ‘el momento perfecto’?
La respuesta es ‘no’. No existe una edad ideal ni un único momento idóneo desde el punto de vista estrictamente médico. Sin embargo, la decisión de cuándo poner pendientes bebé suele balancearse entre las costumbres familiares y las recomendaciones de los profesionales de la salud.
Hace unas décadas, era habitual que las niñas salieran del hospital ya con sus primeros pendientes puestos. Hoy en día, las maternidades públicas y privadas en España ya no realizan este procedimiento de forma sistemática por motivos de higiene, seguridad y para garantizar el bienestar inmediato del recién nacido.
Si decides ponerle los pendientes durante sus primeros meses, la mayoría de los pediatras sugieren esperar al menos hasta que el bebé tenga entre seis y ocho semanas de vida. El motivo principal es que el lóbulo de la oreja se habrá desarrollado lo suficiente como para asegurar que la perforación quede perfectamente centrada. Además, a esta edad el sistema inmunitario del lactante está más maduro, y ya habrá recibido las primeras vacunas esenciales, lo que reduce el riesgo de complicaciones o infecciones.

Con cuánto tiempo se ponen los pendientes a un bebé según las recomendaciones
Para afinar aún más en la decisión de con cuanto tiempo se ponen los pendientes a un bebé, es útil analizar los diferentes momentos del desarrollo durante su primer año de vida. Cada etapa tiene sus pequeñas ventajas y consideraciones que las familias deben sopesar de forma pausada.
El primer trimestre (de 2 a 3 meses)
Es la opción preferida por las familias que desean mantener la tradición desde muy temprano. A esta edad, el bebé pasa gran parte del día durmiendo y sus movimientos de brazos son todavía reflejos e imprecisos. Esto significa que hay menos probabilidades de que se toque las orejas de forma involuntaria o de que intente tirar del pendiente, facilitando que la cicatrización inicial se realice de manera limpia y sin contratiempos.
A partir de los 6 meses
A partir del medio año, el bebé ya se mantiene sentado, explora el entorno con sus manos y tiene una mayor consciencia de su propio cuerpo. Perforar las orejas en este momento es totalmente viable, aunque requiere un poco más de atención por parte de los padres, ya que los bebés tienden a llevarse las manos a la cabeza con frecuencia y a explorar todo lo que notan diferente en su piel.
La opción de esperar a la infancia
Cada vez más familias optan por posponer esta decisión hasta que el niño o la niña crezca y muestre un interés real por llevar este accesorio. La ventaja evidente de este enfoque es el respeto absoluto a la autonomía del menor, quien además podrá colaborar activamente en el cuidado y la higiene posterior de sus propias orejas.

A los bebés les duele poner pendientes: rompiendo mitos
Una de las mayores preocupaciones de los padres, de manera totalmente comprensible, es el factor del dolor. Es muy habitual preguntarse si a los bebés les duele poner pendientes o si el sufrimiento es puramente momentáneo.
La realidad es que el lóbulo de la oreja es una zona compuesta principalmente por piel y tejido con muy pocas terminaciones nerviosas en comparación con otras partes del cuerpo. Sí, el bebé sentirá un pinchazo agudo en el momento exacto de la perforación, pero la molestia dura apenas unos segundos. El llanto posterior suele deberse más a la sorpresa, al hecho de sentirse sujeto por personas extrañas o al ruido del dispositivo utilizado, que al dolor físico prolongado.
A los pocos minutos de realizar la perforación, la zona puede presentar un ligero calor o enrojecimiento, pero el malestar suele desaparecer rápido si el bebé se encuentra en un entorno tranquilo y en compañía familiar.

Consejos para que le duela menos poner los pendientes
Afortunadamente, hoy en día disponemos de diferentes métodos y enfoques para minimizar cualquier tipo de molestia durante el proceso. Si quieres asegurarte de que la experiencia sea lo más agradable posible, puedes seguir estos consejos para que le duela menos poner los pendientes:
Planifica el momento del día
Acude a la cita cuando el bebé esté descansado y alimentado. Un bebé con hambre o sueño estará mucho más irritable y tolerará peor cualquier estímulo externo.
Consulta sobre la crema anestésica
En muchos centros autorizados y farmacias se permite aplicar una pequeña cantidad de crema anestésica local en el lóbulo aproximadamente una hora antes del procedimiento. Debe ser siempre prescrita o validada por tu pediatra para asegurar la dosis correcta según el peso del bebé.
Tener un biberón o chupete listo
Si das el pecho o usas biberón y chupete, ofréceselo inmediatamente después del pinchazo. El acto de succionar libera endorfinas de forma natural en el cerebro del lactante, proporcionando un alivio del dolor y un consuelo casi instantáneos.
Mantén la calma y la cercanía física
Los bebés son increíblemente sensibles al estado de ánimo de sus padres. Si te mantienes sereno, le hablas con voz suave y lo sostienes en brazos piel con piel durante el proceso, el bebé se sentirá protegido y se calmará muchísimo más rápido.

Selección del material y cuidados posteriores esenciales
Tan importante es el momento de la perforación como los cuidados que se realizan en casa durante las semanas posteriores.
La elección del primer pendiente no debe basarse únicamente en la estética, sino en la seguridad dermatológica. El material idóneo para evitar reacciones alérgicas o eccemas es el oro de 18 quilates o el titanio de grado médico, descartando por completo la bisutería común que contenga níquel.
En cuanto al diseño, busca piezas que sean completamente redondeadas, lisas y que cuenten con un cierre de rosca trasera que cubra por completo el extremo del palito. Esto evitará que se le clave detrás de la oreja mientras duerme o que el pendiente se desprenda y pueda ser ingerido accidentalmente.
¿Cómo cuidar al bebé tras ponerle pendientes?
Durante los 40 días posteriores a la colocación, los cuidados diarios son muy sencillos pero fundamentales:
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Lava siempre tus manos con agua y jabón antes de tocar la zona.
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Limpia el lóbulo dos veces al día con un poco de suero fisiológico o clorhexidina, evitando el uso de alcohol que puede resecar la piel.
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Gira el pendiente suavemente una o dos veces al día para evitar que la piel se adhiera al metal durante el proceso de cicatrización.
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Seca la zona delicadamente con una gasa estéril después del baño, asegurándote de que no quede humedad retenida detrás de la oreja.
Puedes guardar todos estos materiales a salvo en nuestros neceseres impermeables para mantenerlos secos, protegidos y con todo lo que necesitas siempre en un mismo lugar.

Preguntas frecuentes sobre la perforación de orejas en bebés
¿Cuándo se pueden poner pendientes a un bebé?
Se pueden poner a partir de las pocas semanas de vida, siendo lo más recomendable esperar a que cumpla los dos meses para asegurar que las primeras vacunas aporten la protección inmunitaria adecuada y el lóbulo tenga la consistencia y tamaño idóneos.
¿Cuándo es recomendable perforar las orejas de un bebé?
Es recomendable hacerlo cuando la familia esté totalmente informada y el bebé goce de buena salud. Desde el punto de vista del desarrollo físico, el periodo entre los 2 y los 4 meses resulta muy favorable porque la manipulación posterior por parte del propio lactante es mínima.
¿Cuánto cuesta ponerse pendientes a un bebé en una farmacia?
El precio en España suele oscilar entre los 15-40€. En muchos establecimientos, el coste del servicio de perforación está incluido directamente en el precio de compra de los pendientes medicinales autorizados que elijas en el propio local.
¿Dónde se le ponen los pendientes a un bebé?
El lugar idóneo son las farmacias especializadas, centros de estética infantil autorizados o centros de atención primaria que cuenten con profesionales experimentados (enfermeras o matronas) que utilicen material estrictamente estéril y técnicas de perforación controladas y homologadas.
El bienestar de tu bebé en el día a día
Tomar decisiones informadas sobre el cuidado de tu pequeño forma parte de la aventura de la maternidad y la paternidad. El equipo de Gabis comparte esa misma visión de cuidado, respeto y practicidad para el día a día. Por eso, todos nuestros accesorios infantiles están diseñados para ser lo más cómodos posible.
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Decidir el momento adecuado para poner pendientes bebé requiere calma y dejar de lado las presiones externas. Tanto si eliges dar el paso durante sus primeros meses de vida aprovechando la facilidad de cicatrización, como si prefieres esperar a que tu hijo tome su propia decisión en el futuro, lo verdaderamente importante es que el proceso se realice en un entorno higiénico, profesional y con todo el amor y la paciencia que tu pequeño merece.
